La fase lútea del ciclo menstrual es una especie de encrucijada: de hecho es ahora cuando entendemos si el embarazo ha comenzado o si la concepción no se produjo. Por lo tanto, vale la pena averiguar más. 

Fase lútea del ciclo

¿Qué es la fase lútea del ciclo y cuánto dura?

La fase lútea (o lútea) del ciclo es donde se determina si está embarazada o no. Si se ha producido la fecundación, este es el período en el que el cuerpo se prepara para acoger y proteger el «producto de la concepción». Si, por el contrario, todo esto no ha sucedido, se acerca la menstruación.

Como es fácil de adivinar, la fase lútea es la que va desde la ovulación hasta el inicio del siguiente ciclo menstrual. Por tanto, su duración varía según el momento en que se produjo la ovulación. En pocas palabras, es el momento en que el cuerpo está preparado para el embarazo o la menstruación. Parece muy fácil, pero en realidad pasan muchas cosas. 

Gracias a la hormona luteinizante, el folículo se transforma en el cuerpo lúteo, una glándula que tiene una función muy importante, la producción de progesterona. Esta hormona prepara el endometrio para la implantación del óvulo fertilizado y eleva la temperatura basal para que el útero sea aún más acogedor. 

Pero, ¿Cuál es el destino del cuerpo lúteo? Si no ha habido fertilización, los niveles de hormona LH y progesterona disminuyen y el cuerpo lúteo retrocede. La capa superficial del endometrio se desprende y aparece la menstruación. Por el contrario, en el caso de la fecundación, asistimos al nacimiento del cuerpo lúteo gravídico, gracias a la acción de la gonadotropina coriónica, esas famosas beta HCG que dan positivo en la prueba de embarazo. En esta etapa, la producción de progesterona sirve para apoyar el inicio de la aventura más emocionante de la vida.

Duración de la fase lútea 

Es evidente que cada mujer es única y los momentos de su ciclo menstrual son subjetivos. Por tanto, no existen «plazos» iguales para todos. La fase lútea también forma parte de este razonamiento y su duración es variable. 

  • Fase lútea normal: Se considera que una duración normal es de 11 a 17 días. En la mayoría de las mujeres, la fase lútea dura de 12 a 14 días.
  • Fase lútea corta: Si la menstruación ocurre menos de 10 días después de la ovulación, la fase lútea se llama corta. En este caso, puede ser más difícil quedar embarazada o puede llevar más tiempo porque la fase lútea tan corta no permite que el útero se prepare de la mejor manera para un embarazo. 
  • Fase lútea larga: A menudo, la base de una fase lútea particularmente larga es un desequilibrio hormonal, como el síndrome de ovario poliquístico. 

Cuando la fase lútea dura menos de 10 días, se denomina insuficiencia lútea. Esto puede significar que el endometrio no se desarrolle lo suficiente para poder recibir el óvulo fertilizado. La insuficiencia lútea afecta al 4-5% de las mujeres que enfrentan un problema de infertilidad o abortos espontáneos repetidos.

Conocer bien tu cuerpo, observarlo, tomar nota de las distintas fases del ciclo son aspectos muy importantes a la hora de decidir tener un bebé. Esto le permite informar al ginecólogo sobre cualquier anomalía o dificultad en la concepción. Luego, el médico puede orientarlo hacia un diagnóstico y tratamiento adecuados. 

Defectos de la fase lútea del ciclo

Cuando el cuerpo no produce suficiente progesterona o si hay dificultades para anidar el óvulo en el endometrio porque no responde al estímulo de la progesterona, se denomina defecto de la fase lútea. Las consecuencias de este déficit pueden ser diversas.

  • Ciclos menstruales cercanos y frecuentes. 
  • Aborto espontáneo. 
  • Dificultad para concebir. 
  • Manchado (sangrado) entre períodos menstruales. 

La deficiencia de la fase lútea está relacionada con varios problemas de salud, que incluyen anorexia, síndrome de ovario poliquístico, endometriosis, niveles elevados de prolactina, obesidad y trastornos de la tiroides. 

¿Cómo se diagnostican los defectos de la fase lútea?

A menudo, un déficit de la fase lútea puede afectar negativamente la posibilidad de tener un bebé. Para diagnosticar con precisión un problema relacionado con la fase lútea, el ginecólogo puede solicitar una serie de pruebas. Primero, se controlan los niveles de la hormona estimulante del folículo (FSH), la hormona luteinizante (LH) y la progesterona. Otras investigaciones que se pueden realizar son la biopsia endometrial y la ecografía pélvica para evaluar su grosor. 

Dependiendo del diagnóstico, el médico puede prescribir diferentes terapias que van desde la administración de progesterona hasta la de fármacos para aumentar la fertilidad. Evidentemente, la terapia se adaptará a las necesidades de cada paciente. 

El síndrome premenstrual 

Toda pareja ya lo sabe, los días antes de la llegada de la menstruación es mejor si nos favorece, nos da la razón aunque nos equivoquemos y la línea recta en casa. Incluso un calcetín dejado en el dormitorio o un lavabo manchado con pasta de dientes pueden desencadenar conflictos bélicos durante el síndrome premenstrual. Y no hay nada que hacer, casi todas las mujeres perciben claramente cuando está por llegar la menstruación.

Además del nerviosismo, el «paquete» de síntomas que pueden presentarse en los 5-6 días previos al inicio del nuevo ciclo es bastante rico y variado como el dolor de cabeza, mamas hinchadas y dolorosas, dolores musculares o abdominales, fatiga, insomnio, estado de ánimo columpios, náuseas, trastornos alimentarios, retención de líquidos, acné, estreñimiento.

Pero, ¿Cuáles son las causas de toda esta «agradable» interrupción? Hormonas, predisposición genética, falta de serotonina o magnesio. Pero se puede hacer algo para mejorar. Compatible con el grado de malestar, lo primero es intentar reaccionar y realizar actividades que te gusten y relajarte con tu deporte favorito, un paseo al aire libre, una charla con tu mejor amigo. Segundo consejo, evita comer comida chatarra. Es cierto que el cuerpo casi parece pedir atiborrarse de chocolate y patatas fritas, pero el efecto será una satisfacción inmediata y luego un descenso del humor y un aumento del nerviosismo. Entre otras sugerencias: bebe mucha agua, intenta descansar y haz lo que más te guste.

Cuando los síntomas son muy incapacitantes, tanto que ni siquiera te levantas de la cama, es recomendable hablar con el ginecólogo. Podría ser una forma grave de síndrome premenstrual que debe tratarse junto con el especialista.