DHA: 3 letras sencillas que esconden un enorme potencial de salud. ¿Alguna vez has oído hablar del ácido docosahexaenoico? Probablemente no. Es casi seguro que el Omega 3 le resulte más familiar. El DHA forma parte de esta familia de grasas «buenas» y es muy importante tanto durante el embarazo como durante la lactancia para el bienestar del bebé. Y ahora te explicamos por qué es tan saludable.

¿Qué es el DHA?

Hagamos una pequeña introducción con una distinción entre ácidos grasos saturados e insaturados. Los primeros son los más dañinos porque tienden a acumularse en la sangre. La consecuencia es, por ejemplo, un aumento del colesterol «malo». Se encuentran en alimentos como mantequilla, manteca de cerdo, quesos grasos, embutidos, frituras, etc. Las grasas insaturadas, en cambio, dan grandes beneficios y los alimentos que las contienen (aceite de oliva, pescado, maíz, frutos secos) deben ser preferidos a los que tienen altas cantidades de grasas saturadas.

El ácido docosahexaenoico (DHA) es un ácido graso poliinsaturado de la serie Omega 3. Por lo tanto, tomarlo solo puede ser bueno para nosotros.

¿Dónde se encuentra el DHA?

El DHA es el componente principal del aceite de pescado. Los animales marinos son ricos en ellos, en particular pescados grasos como el salmón, el atún, las sardinas, el arenque, el pez espada, la caballa. Otros alimentos, por otro lado, tienen cantidades muy pequeñas de DHA.

Para garantizar las necesidades correctas de DHA, debe comer pescado de mar al menos 1 o 2 veces por semana. El problema de algunos peces, sin embargo, es que, al ser grandes, acumulan sustancias nocivas, como el mercurio. Es por eso que no debes abusar de él, especialmente si estás embarazada. Por el mismo motivo, es mejor que los niños den otro tipo de pescado, por ejemplo lenguado o bacalao.

La dieta no siempre es suficiente para proporcionar la cantidad correcta de DHA. Piense en los vegetarianos, que no comen pescado. En otros casos, como durante el embarazo y la lactancia, la necesidad aumenta y, en consecuencia, es necesario cambiar a la suplementación con complementos alimenticios específicos a base de aceite de pescado.

¿Para que se usa el DHA durante el embarazo?

Por sus aspectos de salud, el DHA ha sido objeto de varios estudios científicos (y continúa siéndolo). Muchos de ellos ya han llegado a conclusiones muy interesantes. Otros, si bien abren perspectivas alentadoras, aún no han sido confirmados por investigaciones posteriores.

El DHA favorece el desarrollo del sistema nervioso y la retina del niño y, posteriormente, su funcionamiento, estimulando la función cognitiva y ocular. Además, algunos estudios han demostrado que una mayor concentración de DHA en el cerebro es esencial para la memoria y la capacidad de aprendizaje del niño. Algunos científicos han sugerido que el DHA protegería contra el parto prematuro y el retraso del crecimiento fetal. Sin embargo, estos son datos que aún no se han validado.

La vista del recién nacido también se beneficia de este ácido graso que tiene un efecto positivo sobre la retina. Los bebés de madres que lo tomaron durante el embarazo ven mejor. Además, el desarrollo visual es mejor si la suplementación continúa incluso durante la lactancia.

Por tanto, es muy importante apoyar a la madre tanto durante el embarazo como durante la lactancia porque el bebé recibe DHA directamente de la placenta (especialmente en el tercer trimestre) y de la leche materna. Si hay una administración adecuada, la mujer puede conservar «suministros» durante 4 años, por lo tanto, también para el embarazo posterior.

¿Cuál es el riesgo de una deficiencia de DHA?

La ingesta deficiente de DHA durante el embarazo y la lactancia puede ser responsable de un menor desarrollo del sistema nervioso y la función visual del bebé. Además, la deficiencia de ácido docosahexaenoico se asocia con un mayor riesgo de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y depresión posparto en la madre.

Cuándo tomar DHA durante el embarazo y en qué cantidades

Se recomienda complementar con DHA a partir del cuarto mes de embarazo y continuar incluso durante la lactancia, al menos hasta el destete. Tomarlo constantemente significa mejorar la funcionalidad del cerebro y la retina del bebé.

Es claramente aconsejable que siempre pida consejo a su médico sobre seguridad, también para tener una idea de la cantidad correcta de ácido docosahexaenoico que debe tomar. Durante el embarazo, la necesidad crece en respuesta a las solicitudes de desarrollo del feto. En la fase de lactancia, se recomienda una dosis de al menos 200 mg por día.