Hay muy poco de qué bromear sobre el consumo de alcohol durante el embarazo. Ya sea una bebida de vez en cuando, un hábito habitual o una «resaca» esporádica, los peligros para el feto son muy importantes. Y por eso uno se pregunta si es apropiado correr riesgos o si no es mejor dejar de beber alcohol durante las 40 semanas completas. Veamos en detalle.

Alcohol en el embarazo

Alcohol en el embarazo: Por que duele

Además de ser responsable del bajo peso al nacer o problemas de salud durante la gestación, el alcohol en el embarazo está relacionado con una enfermedad real, que se llama síndrome de alcoholismo fetal y es la consecuencia más grave del abuso de alcohol en el feto. Hasta hace poco, se pensaba que las anomalías en el desarrollo de los niños estaban relacionadas solo con problemas hereditarios o factores ambientales. Ahora, sin embargo, se han aclarado las responsabilidades directas del alcohol y es correcto conocerlas.

Comencemos con un hecho importante. Desde un punto de vista puramente fisiológico, beber alcohol durante el embarazo duele más. El cuerpo femenino contiene menos agua. Por tanto, las bebidas alcohólicas tienen más dificultades para diluirse y la concentración de alcohol en la sangre permanece más tiempo, la mujer tarda más en eliminarlo del cuerpo y el feto tarda aún más. Además, el alcohol llega directamente a la sangre del bebé a través de la placenta. El pequeño es incapaz de metabolizarlo y por tanto está más expuesto a sus efectos nocivos.

Alcohol en el embarazo y peligros para el feto

El consumo de alcohol durante el embarazo expone al feto a riesgos en cualquier período gestacional. Particularmente:

  • Las anomalías faciales y los problemas cerebrales están directamente relacionados con el consumo de alcohol en el primer trimestre del embarazo.
  • El déficit de crecimiento depende de la exposición a partir del segundo trimestre.
  • El desarrollo alterado del cráneo se debe al efecto del alcohol en la cuarta semana de embarazo.
  • En general, los defectos congénitos más graves ocurren en el primer trimestre del embarazo, que es el período más delicado para el desarrollo de los órganos del bebé.

Alcohol en el embarazo: Factores de riesgo

Los efectos del consumo de alcohol durante el embarazo en el feto son múltiples y no solo incluyen los mencionados anteriormente. El espectro de trastornos alcohólicos fetales puede ser amplio e incluir trastornos del comportamiento y del aprendizaje, problemas cardíacos, óseos o auditivos. Hay que decir, sin embargo, que no todas las mujeres que beben con la barriga dan a luz a niños con determinadas dolencias (el porcentaje se sitúa en torno al 30-40%). Por tanto, existen factores de riesgo específicos:

  • Cantidad de alcohol consumida durante el embarazo.
  • Consumo crónico u ocasional de alcohol.
  • Intensidad de la exposición al alcohol.
  • Período de exposición.
  • Interacción con otras sustancias (tabaco, drogas, medicamentos).
  • Factores alimentarios.
  • Predisposición genética.
  • Condiciones generales de vida.
  • Clase social, nivel educativo, estado civil de la madre.

Alcohol en el embarazo y síndrome de alcoholismo fetal 

Los niños con síndrome de alcoholismo fetal tienen síntomas particulares, físicos y de otro tipo como pliegues en las esquinas de los ojos, estrabismo, nariz corta y plana, desarrollo deficiente de los nervios maxilar, mandibular y óptico, hendiduras oculares estrechas, labio superior estrecho, frente alargada, problemas de visión, retraso en el desarrollo esquelético (en altura, peso y perímetro cefálico), microcefalia (que provoca daño cerebral), malformaciones cardíacas.

El consumo de alcohol durante el embarazo expone al feto a toda una serie de daños psicológicos y neurológicos, típicos en niños con síndrome de alcoholismo fetal y que pueden ocurrir a diferentes edades como trastornos del sueño, reducción del reflejo de succión, retraso en el desarrollo mental, déficit intelectual, trastornos de la atención, la memoria y el movimiento, hiperactividad, trastornos del habla o auditivos.

Cuando se constata que, durante el embarazo, la madre ha bebido mucho, se hace el diagnóstico de síndrome alcohólico fetal si hay retraso del crecimiento (antes y después del parto), características físicas específicas, disfunciones del sistema nervioso central. El diagnóstico temprano es importante para la terapia de recuperación temprana.

¿Cómo se trata el síndrome de alcoholismo fetal?

No existe un tratamiento real para el síndrome de alcoholismo fetal. Sin embargo, la prevención se puede hacer y funciona. Basta con evitar absolutamente el consumo de alcohol durante el embarazo. Porque, a diferencia de lo que se podría pensar, el problema no solo está relacionado con la ingesta de aguardientes, sino que un consumo moderado de cerveza y vino puede resultar peligroso para el feto.

Mamás, recuerden: El consumo de alcohol durante el embarazo sin riesgo para el bebé no existe. Si simplemente no puede prescindir de él (que sería lo mejor), debe reducir tanto como sea posible. La salud de nuestros hijos está en juego.